jueves, 19 de mayo de 2011

Omegas



Los omegas son ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga araquidónico, y son fundamentales en la formación de la estructura y en la funcionalidad del sistema nervioso y visual de los humanos. Ambos ácidos grasos constituyen más del 30% de la estructura lipídica del cerebro y de los conos y bastoncitos de la retina. Se estima que la función de estos ácidos grasos es aportar un alto grado de fluidez a las membranas celulares, permitiendo el movimiento de proteínas en su superficie y dentro de la bicapa lipídica. Estos ácidos grasos se forman a partir de precursores de menor tamaño de cadena: el ácido linoleico da origen al ácido araquidónico, y el ácido alfa linolénico al ácido docosahexaenoico. Esta transformación ocurre principalmente en el hígado. Actualmente se estima que el feto, durante el último tercio del período gestacional, y el recién nacido, durante los primeros 6 meses de vida, requieren de un gran aporte de ácido araquidónico y de ácido docosahexaenoico, debido a que la velocidad de transformación de los precursores a nivel hepático no es suficiente para cubrir los requerimientos metabólicos de estos ácidos grasos. Es la madre quien los aporta a través del transporte placentario durante la gestación y a través de la leche durante la lactancia. Este aporte proviene de las reservas tisulares de la madre, de su actividad biosintética y del aporte nutricional de los ácidos grasos precursores. De esta forma, el adecuado aporte dietario de los ácidos grasos precursores o ya preformados es de vital importancia para la formación del tejido nervioso y visual.
Es por todo esto que cada vez está teniendo mas relevancia el aporte de ácidos grasos Omegas en la alimentación.

En un estudio aparecido en la revista Journal of the American Medical Association apreciamos detalles muy interesantes.
Los detalles del estudio estaba basado sobre los omegas 3 y el envejecimiento
Para el estudio, los investigadores evaluaron a 608 pacientes que tenían una enfermedad cardiaca estable y fueron reclutados para el "Heart and Soul Study" de septiembre de 2000 a diciembre de 2002, a los que dieron seguimiento durante una media de seis años (la mitad tuvo un periodo de seguimiento mayor, la otra más corto).
Se tomaron muestras de los participantes al comienzo del estudio, que se analizaron para detectar los niveles de ácidos grasos omega 3. Los investigadores también aislaron el ADN de la sangre y estudiaron la longitud de los telómeros de los leucocitos, que es un tipo de célula sanguínea.
Durante el periodo de seguimiento, "los pacientes que tenían los menores niveles de ácidos grasos omega 3 mostraron una tasa de acortamiento de los telómeros 2,6 veces más rápida que la de los pacientes que tenían los niveles más altos".

"Es una noticia muy emocionante, demostrar cómo el aceite de pescado actúa a nivel celular", señaló un Doctor Cardiólogo del Centro Médico y Hospital Ortopédico de Santa Monica-UCLA, que además es profesor asociado de medicina en la Universidad de California y también en la Facultad de Medicina David Geffen de la Universidad de California en Los Ángeles.
En Le Parc Institut hemos desarrollado un complejos de omegas 3-6-9 y le hemos añadido vitamina E para aumentar su efectividad.

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